LEED territorial: qué tener en cuenta al elegir el sitio de un proyecto y cómo impacta en el puntaje
- hace 7 días
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En los proyectos que buscan certificación LEED v4.1, muchas decisiones clave se toman incluso antes de pensar en el edificio. La elección del terreno es una de las más determinantes, ya que condiciona no solo la viabilidad urbana y ambiental del proyecto, sino también una parte significativa del puntaje total alcanzable.
Desde la lógica LEED, el territorio no es un soporte neutro: su ubicación, conectividad, contexto urbano y condiciones ambientales influyen directamente en categorías estratégicas como Ubicación y Transporte (LT) y Sitios Sostenibles (SS). Entender estos criterios desde el inicio permite evitar restricciones posteriores y aprovechar oportunidades que el propio entorno ofrece.
El territorio como punto de partida del desempeño sostenible
Uno de los principios centrales de LEED es reducir impactos antes de compensarlos. En términos territoriales, esto se traduce en priorizar sitios que ya cuentan con infraestructura urbana, servicios, accesibilidad peatonal y transporte público, evitando la expansión innecesaria sobre suelo no desarrollado o ambientalmente sensible.
Por este motivo, muchos créditos LEED no dependen del diseño del edificio en sí, sino de dónde y cómo se implanta. En algunos casos, una buena elección de sitio puede aportar más puntos que decisiones técnicas complejas tomadas en etapas posteriores.

Ubicación y Transporte (LT): conectividad, accesibilidad y contexto urbano
La categoría Ubicación y Transporte (LT) concentra una parte importante del puntaje asociado al territorio. Su objetivo es reducir la dependencia del automóvil privado y fomentar entornos urbanos más compactos, accesibles y saludables.
Entre los principales aspectos que se evalúan se encuentran:
Ubicación en desarrollos certificados LEED ND, que permite acceder a un bloque significativo de puntos al integrarse en vecindarios planificados bajo criterios de sostenibilidad.
Acceso a transporte público de calidad, considerando distancias caminables y frecuencia de servicio.
Densidad circundante y diversidad de usos, que favorecen la proximidad a servicios cotidianos y reducen desplazamientos.
Accesibilidad peatonal y ciclista, evaluando la continuidad, seguridad y conectividad de la red urbana.
Gestión del estacionamiento y movilidad eléctrica, incentivando la reducción de superficie destinada a vehículos convencionales y la transición a tecnologías limpias.
Estos créditos permiten cuantificar cómo el proyecto se integra al tejido urbano existente y qué tan alineado está con un modelo de ciudad más eficiente y equitativo.
Sitios Sostenibles (SS): condiciones ambientales y capacidad del terreno
Complementariamente, la categoría Sitios Sostenibles (SS) pone el foco en las características físicas y ambientales del terreno, y en cómo estas pueden potenciar o limitar el desempeño del proyecto.
Aquí se consideran, entre otros aspectos:
Protección de tierras sensibles, evitando áreas con valor ecológico, riesgo de inundación o restricciones ambientales severas.
Evaluación integral del sitio, que analiza topografía, hidrología, clima, suelos y vegetación como base para decisiones de diseño informadas.
Gestión de aguas pluviales, donde la capacidad del terreno para infiltrar, retener o reutilizar agua resulta clave.
Espacios abiertos y confort ambiental, vinculados a salud, uso social y mitigación de islas de calor.
Control de la contaminación lumínica, especialmente relevante en contextos urbanos consolidados.
Muchos de estos créditos no pueden “forzarse” desde el diseño si el sitio no lo permite, lo que refuerza la importancia de evaluarlos antes de definir la implantación.
Entender los puntajes para tomar mejores decisiones
Conocer qué créditos dependen directamente del territorio y cuántos puntos aporta cada uno permite transformar la selección del sitio en una decisión técnica y estratégica, y no solo administrativa o coyuntural.
La matriz de créditos LEED territoriales —como la que acompaña este artículo— funciona como una herramienta práctica para:
Comparar alternativas de terreno,
Identificar restricciones tempranas,
Estimar el potencial de certificación,
Y alinear decisiones urbanas con objetivos de sostenibilidad de largo plazo.
En definitiva, pensar el territorio desde la lógica LEED no se trata solo de sumar puntos, sino de entender cómo el proyecto se inserta en la ciudad, cómo dialoga con su entorno y qué impacto genera más allá del edificio. ¿En qué medida estamos incorporando estos criterios territoriales en la etapa inicial de nuestros proyectos? ¿Qué oportunidades se pierden cuando la elección del sitio se define sin una evaluación integral del contexto urbano y ambiental?















Aún más ahora que en breve Eficiencia Energética va ser premisa básica para aprobaciones legales. Impecable. Excelente Arq. Gabriel